Nos encontramos celebrando los 216 años desde la conformación de la Primera Junta Nacional de Gobierno en 1810 que da origen a las Fiestas Patrias en nuestro pais.
A continuación, compartimos editorial que dice relacion a esta importante fecha de celebración nacional.
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Diario La Patria, Concepción, jueves 18 de septiembre de 1938. EN EL DIA DE LA PATRIA Firmeza y sentido heroico, conformaron nuestra Patria y sobriedad y reciedumbre la fueron cimentando como una de las ejemplares del Nuevo Mundo. Obra maestra de los vascos, expresó de Chile el contemporáneo Unamuno, para significar con ello que la bravía y dura raza que es la angular granítica de la península ibérica había tenido aquí una proyección admirable que conformaba, a su imagen y semejanza, una nacionalidad definida, decantada, capaz de sostener con su homogeneidad grandes empresas materiales y espirituales. No es ésta la única referencia halagadora que se encuentra para Chile en el pensamiento y en la opinión de renombrados autores. Algunos, con vuelo lírico, dijeron que aquí prosperaba la Atenas de América. Y otro, en esfuerzo de elogio, dijo que los hijos de esta tierra éramos los ingleses de América del Sur. No resbalemos sobre aquellos conceptos, ni los creamos como un axioma. Tuvieron un tiempo evidente asidero en la verdad nacional chilena. pero como no eran cabalmente exactos han sufrido el embate del tiempo y de las circunstancias y, por cierto, hoy no corresponden a la intención con que surgieron. Chile libre e independiente fue la obra cálida y fervorosa de todos los chilenos que conocieron el dominio español de otrora y que recibieron, directamente en algunos sectores selectos, e indirectamente en sus grupos más amplios, la influencia de los acontecimientos que en Europa estaban variando el destino de la humanidad y conformando los moldes matrices de la democracia. El sueño de los intelectuales, la bizarría y bravura de los soldados, la reciedumbre del pueblo, el sentido del deber y de la austeridad de los políticos que eran exaltados al primer plano de la naciente república por la obra de sus méritos, hicieron el Chile libre y apto para ir avanzando gradualmente hacia las conquistas estructurales que habrían, con el tiempo, de darle una existencia jurídica íntimamente identificada con la idea depurada de política que hacen suya los pueblos cultos y que constituye la mejor garantía de preservación de las conquistas hechas en el terreno de la dignidad humana y del Derecho. Esa verdad, sin embargo, se ha ido debilitando con el tiempo. La intransigencia ha trabajado casi todos los espíritus y hoy, como si el patriotismo pudiera acapararse, es notorio que cada grupo ciudadano, qua cada sector político, se cree dueño exclusivo de lo que dignifica y enaltece a la República y cautela los superiores intereses de la nación. Los hechos demuestran, entonces que nos falta ecuanimidad y sentido, estricto de la justicia para ser como la Atenas de otro tiempo o para ser los ingleses de la América del Sur. Esto es lo que cabe meditar con ocasión de cada Fiesta Patria. Los prohombres del ayer, los bravos generales de la Independencia, los anónimos soldados rasos, las gentes de los campos, los espíritus estudiosos, los políticos, sabían que no hay posibilidad alguna dé realizar grandes y visionarias empresas si previamente no se logra producir una real y sincera unidad nacional y si, con pensamiento honesto, no hay en cada instante una apreciación justa de las realidades que afectan a cada sector ciudadano. La causa de la Patria prosperó y se impuso sin contrapesos mientras no surgieron veleidades y egoísmos en la nueva nación y ganó dolores, inquietudes y quebrantos cuando arreciaron las diferencias de grupos y cuando, lejanos ya los días de la pobreza y del sacrificio colonial, Chile entró en la era de- la explotación de sus riquezas minerales y dio con ello base para la transformación de su Estado, iniciado con concepciones espartanas, en un campo abierto a la voracidad burocrática. Estamos ciertos que la nacionalidad volverá a robustecerse moralmente el día en que, por obra de las crisis y del instinto de la supervivencia, procure unir sus círculos en torno a normas simples de superación por la cultura y por el trabajo, para seguir el ejemplo de los Padres de la Patria y del pueblo que ellos guiaron, que daban cuanto podían de sí mismos para disfrutar de la satisfacción de asegurarnos una existencia independiente. En este día memorable, al rendir homenaje de gratitud y de reconocimiento a los espíritus batalladores que nos dieron una Patria libre y digna, debemos formular votos para que el ánimo de los próceres sirva de cautela tutelar para los destinos de la República. Con la ayuda de su recuerdo, Chile conservará su unidad y recuperará el camino de su restablecimiento material y moral, porque las fecundas enseñanzas que vienen del pasado son el mejor sustento que tiene Chile para sostenerse como nación de primer rango dentro del panorama americano. |
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