César Ancalaf no envía un análisis de la situación que se vive con el denominado "conflicto mapuche", junto a una interpelación a que se aborde el tema políticamente y no judicialmente; entrega una propuesta de como hacerlo además le pide al partido donde milita (RN) participe del proceso de cambio constitucional abogando por una constitución que reconozca la plurinacional de chile.
LA CARTA DE CÉSAR ANCALAF:
(Cañete, febrero 2016)
Estimados Dirigentes de Renovación Nacional, estimados militantes, y a quienes se sientan identificados con la centro derecha Chilena, me dirijo a ustedes en mi calidad de mapuche, militante de RN, consejero del partido.
Les escribo con una profunda preocupación, la situación que se vive en las regiones de Biobío y Araucanía es grave y requiere de nuestra urgente atención, a diario oímos sobre hechos de violencia explícita y me imagino, habrá muchas otras que no saldrán en la prensa y sobre las que pocos hablarán, estos hechos de violencia no son nuevos, llevan años, quizás los mismos que Chile como Estado soberano, solo que el mundo ha cambiado, la era de la in-formación también llegó al sur del Biobío; y así el mundo se va enterando de muchas de las situaciones que ocurren en estas tierras. No obstante, como ya mencioné, estos hechos se arrastran desde hace mucho y a estas alturas como una pesada carga para la sociedad.
La prensa, y de ella la sociedad Chilena se ha hecho eco, le ha llamado Conflicto mapuche, como si el conflicto fuese la existencia de lo Mapuche, no entendiendo que este conflicto es de tipo sociopolítico y es justamente el hecho de no entenderlo como tal, lo que ha llevado a los sucesivos gobiernos a tratarlo como un tema de seguridad o de orden público, dejando en manos de las policías y los tribunales de justicia su resolución. Estimados correligionarios, ¿Puede el poder judicial resolver los temas de pobreza? Claro que no, pues para resolverlos, se requiere de políticas públicas y esas políticas públicas, le corresponde al ejecutivo y al poder legislativo, ¿puede el poder judicial resolver la falta de viviendas, los campamentos y personas en situación de calle en Chile? Claro que no, son temas que requiere de políticas públicas y tampoco es resorte de los tribunales ni menos de las policías. Podrá usted decir, pero lo que está en juego en la Araucanía es justamente el estado de derecho, sí, está y ha estado en juego desde siempre el estado de derecho y el estado de derecho entendido no solo como lo legal, sino más bien como el justo equilibrio entre lo legítimo y lo legal, y ese equilibro sí tiene que ver con justicia.
Para que exista ese justo equilibro, necesitamos de políticas públicas que sean serias, responsables, trabajadas de cara a la gente de la zona, participativas, que recoja y reconozca el espíritu de los próceres de la Independencia de Chile, quienes ven en el mundo mapuche la inspiración para luchar por su libertad. Hoy mientras escribo esta carta a los líderes de mi partido, pienso y por un instante viajo hasta aquel momento sublime, en los albores de Chile como Estado – Nación, cuando el entonces Director Supremo Bernardo O`Higgins, enviaba carta a las autoridades mapuche del sur del Biobío, expresando en ella su reconocimiento a la autonomía territorial y política mapuche, dice la Carta de la primera autoridad fechada en marzo de 1819, la cual transcribo, en partes:
“El Supremo Director del Estado a nuestros hermanos los habitantes de la frontera del Sud.
Chile acaba de arrojar de su territorio a sus enemigos después de nueve años de una guerra obstinada y sangrienta……
….. El sistema liberal nos obliga a corregir los antiguos abusos del Gobierno español, cuya conducta antipolítica diseminó entre vosotros la desconfianza. Todo motivo de queja desaparecerá si restablecemos los vínculos de la amistad y unión a que nos convida la naturaleza. Yo os ofrezco como Supremo magistrado del pueblo chileno que de acuerdo con vosotros se formarán los pactos de nuestra alianza, de modo que sean indisolubles nuestra amistad y relaciones sociales. Las base sólidas de la buena fe deben cimentarlas, y su exacta observancia producirá la felicidad y seguridad de todos nuestros pueblos. Se impondrá penas severas a los infractores, que se ejecutarán a vista de la parte ofendida, para que el ejemplo reprima a los díscolos.
Nuestras Escuelas estarán abiertas para los jóvenes vuestros que voluntariamente quieran venir a educarse en ellas, siendo de cuenta de nuestro Erario todo costo. De este modo se propagarán la civilización y luces que hacen a los hombres sociales, francos y virtuosos, conociendo el enlace que hay entre los derechos del individuo y los de la sociedad; y que para conservarlos en su territorio es preciso respetar los de los pueblos circunvecinos. De este conocimiento nacerá la confianza para que nuestros comerciantes entren a vuestro territorio sin temor de extorsión alguna, y que vosotros hagáis lo mismo en el nuestro, bajo la salvaguardia del derecho de gentes que observaremos religiosamente.
Me lleno de complacencia al considerar hago estas proposiciones a unos hombres que aman su independencia como el mejor don del Cielo; que poseen un talento capaz de discernir las benéficas intenciones del pueblo chileno; y que aceptándolas, desmentirán el errado concepto de los europeos sobre su trato y costumbres,
Araucanos, cunchos, huilliches y todas las tribus indígenas australes: ya no os habla un Presidente que siendo sólo un siervo del rey de España afectaba sobre vosotros una superioridad ilimitada; os habla el jefe de un pueblo libre y soberano, que reconoce vuestra independencia, y está a punto a ratificar este reconocimiento por un acto público y solemne, firmando al mismo tiempo la gran Carta de nuestra alianza para presentarla al mundo como el muro inexpugnable de la libertad de nuestros Estados...” (SIC)
Treinta y siete años después (1856), la visión del Estado Chileno hacia el mundo mapuche había variado en 180º, si bien, se habían firmado tratados y pactos entre el mundo mapuche y el Estado Chileno, entre ellos, el tratado de Tapihue, Tantauco, Concepción; el tan anhelado empeño de alianzas y respeto mutuo planteado por O`Higgins, quedaba en el olvido. Ante ésta situación, el gran líder Mañil Wenü, en su calidad de autoridad mapuche, escribió al entonces Presidente Manuel Montt, invitándole a generar un dialogo y colaboración mutua entre dos naciones vecinas, consignando que el destino de ambas dependía de la relación de amistad, colaboración y respeto. Mañil Wenü, siente la necesidad de invitar a la autoridad política del país vecino a un pronto diálogo, de lo contrario, decía, “la usurpación y el despojo será la suerte de mi pueblo”. Algunos años después, el temor de Mañil Wenü se hizo realidad, el Estado se apropia de las tierras mapuche, declarando las tierras del sur del Biobío como de su propiedad, realizando campañas en Europa para atraer colonos, así comienza a generar los primeros asentamientos de colonos Europeos al sur del Biobío, cuyos descendientes hoy, en muchos casos han tenido que pagar las consecuencias de esta acción del Estado.
Esta acción, generó rechazo natural de parte del mundo mapuche, y se resiste a aceptar, existiendo fuertes enfrentamientos entre sus respectivos ejércitos, hasta que finalmente, la supremacía militar Chilena somete al mapuche adicionando su territorio al territorio nacional, hecho histórico que se conoce como la pacificación de la Araucanía (1881) y que fue la forma encontrada por Chile para resolver un conflicto diplomático - político. Estos hechos para mí, son alejadas de lo legítimo y por ende del derecho, y dañó fuertemente la paz social que hoy se invoca; lo que hoy vemos, es solo la consecuencia del mal diseño de las políticas públicas. Me pregunto ¿habría sido posible hacerlo de otra forma?, claramente que sí, si siempre existió de parte del mundo mapuche la invitación al diálogo, ¿se estaba acaso pidiendo demasiado? ¿Es acaso la participación activa del mundo mapuche en el diseño de la política indígena hoy un imposible? El sentido común me dice que no; hoy como ayer, los mapuche planteamos que no es posible que los no indígenas sigan pensando que es lo mejor para nosotros, como si fuéramos inferiores.
Es por ello que hoy interpelo por este medio a nuestras autoridades políticas, a la mesa directiva de mi partido, a aquellos líderes que creen en la libertad, pues yo también creo en ella, creo en la libertad, en su esencia, creo en la libertad no solo en lo económico, creo en la libertad como derecho humano fundamental y a través de esta carta, hago mío lo que un derecho trae aparejado, pues desde mi derecho a la libertad, nace mi responsabilidad de expresar mi opinión, de reflexionar e invitar a que revisemos la historia de nuestro sector político, pues me doy la licencia para recordar a ustedes, que a principios de 1900 y por muchos años, la centro derecha fue un bastión desde donde la sociedad mapuche organizada dio a conocer sus demandas y propuestas, no es menor que en la historia política de Chile, desde la centro derecha 6 de nuestros hermanos hayan llegado a ocupar escaños en el parlamento, y desde allí hayan planteado a la sociedad Chilena la misma invitación que hoy surge desde distintos puntos del territorio mapuche, la política indígena debe ser pensada por los indígenas.
Hoy se requiere que el mundo político haga gestos importantes a la sociedad mapuche, gestos profundos, y me atrevo a proponer un gesto importante, propongo abrirse a conversar de igual a igual, así como lo hiciera en otros tiempos el Padre de ésta patria llamada Chile y para ello, dos cosas deben ocurrir, primero: Dar un carácter jurídico, reconociendo la Plurinacionalidad de Chile y segundo: otorgando espacios de participación política. Ambas cosas no son nuevas, siempre han estado presentes en nuestra historia como país, no en vano Melivilu, Huenchullan, Coñuepan, Romero, Manquilef y Cayupi fueron parlamentarios mapuche, que llegaron a la cámara de diputados apoyados por la centro derecha; en la historia parlamentaria chilena, de 11 parlamentarios de origen mapuche 7 han sido elegidos por la derecha.
Ahora bien, ¿Erradicará una medida así la violencia? sería iluso pensar que sí inmediatamente, pero abriría una puerta para el entendimiento por la vía política y así El Estado y el mundo político darían fe de su buena voluntad para solucionar los conflictos. Estimados correligionarios, si queremos resultados distintos, no podemos seguir haciendo lo mismo, debemos cambiar la estrategia, no podemos dejar en manos del poder judicial un tema que es a todas luces político, de lo contrario seguiremos dejando que el tema indígena sea tomado por la izquierda como patrimonio y así, seguirán surgiendo voces que con afán egoísta llevaran a esta parte del territorio al despeñadero. Quiero insistir, que en este territorio no sobra nadie, todos somos necesarios y la necesidad de nuestra gente es lograr la coexistencia, de eso trata mi sueño de una nación mapuche, no se trata de la expulsión de los no mapuche del territorio, no se trata de hacer un Estado aparte, de cortar el país, sino de reconocer que aquí existe una sociedad distinta con una forma de ver y entender el mundo, que vive en este espacio; no se trata de no hacer inversión, sino más bien, se trata de como se hace esa inversión, y eso, también forma parte de la política pública.
Hoy como centro derecha tenemos la oportunidad de ayudar a destrabar el conflicto socio político que se vive en la Araucanía y que también existe en otras partes del territorio, como en rapa nui y en el norte, creo sinceramente que es necesario sumarse al proceso de reforma constitucional y desde allí aportar para que Chile se reconozca como un estado plurinacional, digo reforma constitucional, porque creo que lo valioso de la actual constitución es su espíritu, el negarnos a participar del proceso, nos llevará a tener una constitución ideologizada y sin espíritu. Como ven, tenemos en nuestras manos la posibilidad de enmendar el rumbo, ya son más de 200 años de una relación errada, mal habida con los pueblos indígenas, más de 200 años el estado tratando de ponerle al cascabel al gato, y el gato, a estas alturas está nervioso, olvidémonos del cascabel y ocupémonos cariñosamente del gato.
La invitación al dialogo aún está, y así como el Toqui Mañil Wenü, hoy esperamos realizar un dialogo de igual a igual, sin imposiciones, donde seamos los propios mapuche quienes construyamos nuestros sueños, donde seamos nosotros y no otros, quienes digamos cual es el desarrollo que queremos, queremos ser nosotros; de ustedes queremos sí la disposición a escuchar, queremos de ustedes la empatía necesaria para entender nuestras propias formas, queremos de ustedes el derecho a ser nosotros, queremos tener y gozar de una buena vez de ese derecho fundamental de ser libres, y cuando ello ocurra, sentarnos ustedes y nosotros, mirándonos de frente y comenzar a construir ustedes y nosotros la coexistencia, construyamos juntos el sueño de O´Higgins y de Mañil Wenü. Estimados y estimadas, comencemos hoy a construir ese país multicultural y plurinacional que siempre hemos sido y nunca se ha reconocido.
Les saluda cariñosamente, desde la Provincia de Arauco.
Chaltu may kom pu che adümpelü tufachi Chilka (muchas gracias a todos quienes se dieron el tiempo de leer esta carta)