Con dos locales McDonald’s construidos y un tercero próximo a concluir, Arcos Dorados y ARAUCO impulsan soluciones industrializadas, eficientes y de menor impacto para las personas y el planeta.
“Sentarse a comer en un local rodeado de madera cambia la experiencia”, asegura un cliente de McDonald’s San Bernardo. Y es que la luz, la textura y la calidez del material generan un ambiente más cercano, menos frío, más humano. Esa es la apuesta de Arcos Dorados, la franquicia que opera McDonald’s en Chile, que ya suma dos locales construidos con madera en el país —en Temuco y San Bernardo— y prepara la próxima apertura de un tercero: espacios pensados para disfrutar de una experiencia distinta.
Pero la madera no cumple solo una función estética. Su uso permite avanzar hacia procesos constructivos más eficientes, con menor impacto durante la obra, y al mismo tiempo mantener carbono almacenado en la estructura del edificio durante su vida útil, consolidando un proyecto que combina diseño, eficiencia constructiva y sostenibilidad.
Detrás de ese resultado está el trabajo de ARAUCO, a través de Hilam, su división especializada en soluciones constructivas en madera. La compañía participó en el desarrollo de una estructura que combina diseño, ingeniería, fabricación y montaje, bajo una lógica de construcción industrializada que permite anticipar soluciones, reducir interferencias en obra y acelerar los tiempos de ejecución.
“La construcción en madera se considera una construcción inteligente, donde nosotros generamos una integración temprana con el cliente y vamos optimizando el proyecto”, explicó Sebastián Parada, subgerente de Construcción en Madera de ARAUCO. “Esto hace que sea un proceso de construcción muy fluido, en donde se emiten menores desechos, menos ruido y todo el proceso constructivo se vuelve mucho más eficiente”, aseguró.
Restaurantes sostenibles
Para Alejandro Bustamante, gerente de Construcción Arcos Dorados Chile, esta decisión se enmarca en la estrategia “Receta del Futuro”, el plan con que la compañía incorpora criterios de sostenibilidad en su operación. “En Arcos Dorados buscamos integrar en la operación de los restaurantes una mirada de largo plazo: ser un buen vecino, reducir nuestro impacto ambiental y seguir generando oportunidades de empleo joven. En esa línea, la alianza con ARAUCO nos permite avanzar con soluciones constructivas que combinan innovación, eficiencia y sustentabilidad”, señaló.
La experiencia también ha generado una respuesta directa de los clientes. Según Bustamante, quienes visitan el local de San Bernardo suelen preguntar si lo que ven es realmente madera o solo un revestimiento. “Preguntan si de verdad es madera o si es solo una chapa. Y ahí hay que explicarles que en verdad es estructura de madera”, comentó. “La gente se siente agradecida de que en San Bernardo hayamos decidido instalar un restaurante de este tipo, dándole un look muy bonito y permitiendo mejorar el entorno”, aseguró.
Método constructivo
En cuanto al sistema de construcción, su eficiencia está dada por elementos que llegan prefabricados a la obra, con detalles, cortes y perforaciones definidos previamente en fábrica. En la práctica, esto permite reducir trabajos en terreno, disminuir errores, acortar plazos y generar menos molestias para el entorno. En un restaurante ubicado en una zona urbana, esa diferencia no es menor: construir con menos ruido, menos polvo y menor impacto sobre los vecinos también forma parte de la sostenibilidad.
Para ARAUCO, el caso de San Bernardo se suma a una línea de trabajo que busca ampliar los usos de la madera masiva en Chile y demostrar que este material puede responder a obras muy distintas entre sí. A través de Hilam, la compañía ha participado en proyectos de infraestructura educativa, como la Escuela Salvador Allende de Pailahueque, en Ercilla; en piezas urbanas de alta exigencia, como las escaleras de madera del Mercado Urbano Tobalaba; en obras en condiciones extremas, como el refugio de montaña en Tupungato; y en desarrollos de alcance internacional, como el Pabellón de Chile en Expo Osaka 2025.
Esa diversidad muestra que la madera ya no está limitada a usos tradicionales ni a una dimensión decorativa, su valor también reside en su capacidad de combinar desempeño estructural, industrialización, calidez y menor impacto ambiental.
“Existen muchos estudios internacionales y nosotros mismos lo podemos vivenciar. Se genera una sensación de calidez mucho mayor a un edificio en hormigón, en acero o en otros materiales tradicionales, y eso finalmente aumenta el bienestar y el confort de las personas”, sostuvo Parada. “La madera tiene beneficios medioambientales, económicos y sociales”, concluyó.
En San Bernardo, el restaurante mantiene la lógica operativa de McDonald’s, pero propone una experiencia espacial distinta: más cálida, más cercana y con una materialidad que habla de una nueva manera de construir. También muestra cómo una marca global puede incorporar soluciones desarrolladas en Chile para responder a los desafíos actuales de la construcción en el mundo.
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