Sin duda un tema recurrente en nuestra zona es la convivencia con Mapuche dentro de la sociedad siempre cambiante, Rolando Matus desempolva una opinión del año 1979.
En esta recopilación y transcripción Rolando la quiere compartir con el propósito de reconstruir parte de la historia mapuche escrita además por un antropólogo mapuche, Eugenio Alcaman T. y publicada en diario El Sur en mayo de 1979.
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VISION DE COMUNIDADES MAPUCHES Las tierras otorgadas en merced a los mapuches se pueden encontrar, en la época actual, en relación al dominio que se ejerce sobre ellas, organizadas de dos maneras: en propiedad comunitaria, a la que corresponden las comunidades indígenas o reducciones; y en propiedad individual, a la que corresponden las exreducciones; o hijuelas singulares resultantes de los juicios de división de comunidades indígenas y los lotes de terrenos otorgados en merced a un solo jefe de familia indígena. Para el presente análisis — que no pretende ser sino un esbozo somero —nos ocuparemos de aquel sistema de propiedad comunal o de reducciones. Es frecuente aducir el concepto de "comunidad mapuche'. o "reducción" a un conglomerado de familias — en su mayoría unidas por lazos de parentesco —. que habitan un territorio establecido, compartiendo una organización básica en torno a sus relaciones con el exterior, a la mantención de ciertos rasgos propios y a algunas relaciones socioeconómicas entre las familias. Aquella organización de las comunidades mapuches deriva precisamente de sus relaciones con el exterior. La forma de tenencia de la tierra, colectiva y legitimada por los títulos de merced (o no legitimada), y la consideración externa de la comunidad como una unidad funcional, lleva a la organización de decisiones, resolución, planteamiento y representación comunitarios. La idea de que existe una sola comunidad mapuche es errónea ("la comunidad mapuche en Chile") , pues. si bien es cierto puede considerársele como una subcultura, no es cierto que el pueblo mapuche en la actualidad — actúe organizadamente como una unidad social característica. RAD1CACION MAPUCHE Fueron principalmente las leyes de 1866, 1074 y 1883, las que, establecieron el régimen actual de comunidades. en un deseo gubernamental por demarcar aquellos territorios que ocuparían los indígenas (reducidas entonces al limen del Bio Bio), declarando los terrenos restantes como "baldíos", apropiadas para la colonización nacional y extranjera. Desafortunadamente, esto en la práctica no se llevó a efecto — muchas veces —, sino en el sentido inverso: primero se establecieron los terrenos para ser vendidos en subasta pública y después fueron delimitados aquellos donde ubicaría a los indígenas. De hecho. entre 1884 y 1929 fueron concedidos 3.078 títulos de merced. correspondiente a idéntico número de comunidades, con un total de 475 423.43 hectáreas de terreno, para 77.841 personas, lo cual confiere a cada mapuche un promedio de 6.1 hectáreas. Por aquel entonces el Gobierno, en un afán por mantener el estado original mapuche. en el cual el suelo estaba bajo tenencia de los grupos residenciales de parentesco y administrado por los Ulmenes (caciques de estos), asignó a cada una de estas formas de familia extendida una proporción de terreno determinado: grupos que en su interior deberían repartirse el suelo de acuerdo a los Intereses y necesidades particulares de familia (en este caso familiares nucleares). Fue entonces donde surgió el segundo problema. Dentro de estos grupos de parentesco surgieron las familias más dispares que quisieron quedarse con la mayor cantidad de tierras, dejando a otras en condiciones desventajosa. En otros casos, no previendo un futuro aumento de la familia, algunas de estas renunciaron a una cantidad de sus tierras para dárselas a otras quo si las necesitaban. al momento. Es así como sumieron dentro de las mismas comunidades, dos tipos de sistemas: los fundos, pocos y determinados: y los minifundios. por supuesto más numerosa. Otro capítulo de esta misma historia lo constituyen les erradicaciones de los mapuches del valle central hacia los poco apropiados terrenos de la precordillera. Por otra parte, están las usurpaciones de estas tierras indígenas de parte de particulares no mapuches, las cuales constituyen en su totalidad, el 28 por ciento de la porción actual de tierras indígenas. De este mosaico de antecedentes surge lo que hemos llamado comunidades mapuches.
PANORAMA ACTUAL DE LAS COMUNIDADES MAPUCHES Según las últimas cifras otorgadas por el ex Instituto de Desarrollo Indígena (1977). en la IX Región (donde se ubica el mayor número de habitantes mapuches) habría 178.738 personas. viviendo en 2 325 comunidades (divididas y no divididas), repartidas en 354.830 hectáreas, lo cual asigna 3.04 hectáreas por personas. en la provincia de Malleco y. 3.0 hectáreas por persona, para Cautín. En general. podemos avistar para las Provincias de Bio Bio. Malleco, Cautín, Valdivia, Osorno y Llanquihue. "que la relación hombre-tierra alcanza un Promedio de 0.9 a 1.4 hectárea por persona. Para el mapuche. la relación antes dada le es consecuente con una secuela de problemas que no solamente se limitan a lo económico. Para él, la, tierra más que un medio de subsistencia es un medio de sobrevivencia de su cultura y de sus valores étnicos. Es la comunidad mapuche. como unidad funcional, la que ha permitido la supervivencia y la transmisión de la idiosincrasia de esta minoría. Así pues, la escasez de tierras constituye el más serio y de mayor gravitación de los problemas para el desarrollo económico y consecuentemente, en lo social v cultural del mapuche, agudizado con el paso de los años con un aumento demográfico considerable, sur ha redundado en la minimización de la cantidad de tierra asignada por persone Esta pequeña atomizada propiedad es insuficiente Para satisfacer las necesidades básicas del grupo familiar. lo que se traduce en niveles de vida. condiciones socioeconómicas, de salud, sanitarias deficientes y que, además, ha influido en la unidad familiar. La familia mapuche actual es numerosa, con predominio de niños en edad escolar. con una alimentación precaria, producto, principalmente, de la escasez de tierra, lo cual conlleva el problema de no disponer de tierras para la rotación, que permitan al propietario indígena "descansar" la tierra y destinar otra parte de ella a cultivos variados. Los productos de este tipo se limitan a aquellos aptos para ser almacenados y de uso frecuente: trigo, porotos, choclos, arvejas, papas, etc. La economía es básicamente de subsistencia; el comunero lleva sus productos a la ciudad cuando la situación económica familiar así lo requiere, para luego, cambiarlos o venderlas, obteniendo con el usufructo aquellos víveres que no se dan en la comunidad: sal, azúcar, yerba, velas, etc. El padre mapuche y/o los hijos mayores muchas veces, se ven en la necesidad de abandonar sus hogares, para poder mantenerse y dejar a los que quedan en casa con mayor cantidad de recursos a su disposición. Durante los periodos de cosecha regresan para reclamar su participación en la comunidad. Otro de los problemas graves lo son las condiciones sanitarias, existiendo una escasez notoria de instalaciones de bombas de pozos para agua de consumo y letrinas. También afrontan serios problemas de salud, por una parte, porque no se disponen de centros de este tipo que permitan la asistencia eficaz de los enfermos. Según los estudios del SNS., las enfermedades más comunes entre la población son la tuberculosis. pediculosis, alcoholismo, parasitosis y enfermedades venéreas. La mortalidad infantil es alta, no sobreviviendo un 30 por ciento de las recién nacidos. En el aspecto educacional, el analfabetismo alcanza un 37 por ciento en las personas mayores de 7 años. Aunque es necesario dejar constancia de que existe un creciente interés por estudiar, deseos que muchas veces se ven impedidas por la realidad. Los padres, en cuanto los niños están en condiciones físicas de trabajar, prefieren emplearlas en aquello que más rápidamente otorga beneficios a la familia: el trabajo. En otros casos, el padre no cuenta con el dinero suficiente para costearle los estudios en la ciudad más próxima, bien no existe escuela en el lugar o existe negligencia de parte de los profesores, Entonces, el joven pasa a integrar el grupo que ayuda a mantener a la familia, ya sea empleándose como peón en algún fundo o bien emigrando a la ciudad en busca de un trabajo mejor remunerado. los que al no contar con una preparación adecuada deambulando de una ocupación a otra. Concordante con lo anterior, es fundamental elaborar un sistema productivo racional, que tienda a la substitución de los minifundios mapuches. por uno de tipo cooperativo o cualquier otro sistema que acentúe las relaciones económicas culturalmente aceptadas, que convierta a los comuneros indígenas en individuos técnicamente capaces. Cambio estructural que debe darse con la participación voluntaria. El deseo del mapuche es que la tierra que posee continúe siendo suya, que se encamine hacia la recuperación, aumento y protección de las tierras otorgadas en merced. en título gratuito de dominio y predios individuales resultantes de las divisiones de las comunidades. a fin de dar seguridad y una proporción razonable, disponible por habitante indígena que viva y trabaje le personalmente en la comunidad. Es primordial dar a cada unidad la cantidad de tierras que sean técnicamente necesarias para el desarrollo económico. Además, se desea que se preste una mayor atención a los niños mapuches. con la asistencia de profesores bilingües que permitan al niño hacerle comprensibles materias que se agravan solamente por problemas de comprensión de lenguaje. Eugenio Alcamán T. |
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