La exposición itinerante que conmemora las dos décadas del programa del Ministerio de Vivienda y Urbanismo comenzó su recorrido en Lebu y llegó a la Universidad del Bío-Bío en Concepción. La muestra pone en valor el trabajo conjunto con las comunidades, que ha permitido recuperar espacios públicos, fortalecer la organización vecinal y mejorar la calidad de vida en 97 barrios de la región.
Veinte años recuperando espacios públicos, fortaleciendo organizaciones vecinales y construyendo barrios donde las personas puedan encontrarse, compartir y desarrollar su vida en comunidad. Esa es la historia que recoge la exposición itinerante con la que el Ministerio de Vivienda y Urbanismo está conmemorando las dos décadas del programa Quiero mi Barrio, una iniciativa que desde 2006 ha contribuido a transformar la vida de miles de familias en la Región del Biobío.
La muestra comenzó su recorrido en Lebu, donde vecinos y dirigentes compartieron sus experiencias sobre el impacto que ha tenido el programa en sus comunidades. Este martes 3 de noviembre llegó a la Facultad de Arquitectura, Construcción y Diseño de la Universidad del Bío-Bío, en Concepción, acercando a estudiantes y académicos una experiencia de recuperación urbana que tiene como protagonistas a las propias comunidades.
A través de una línea de tiempo y libros de historia de los barrios, la exposición permite conocer cómo el programa ha contribuido a recuperar plazas, áreas verdes y espacios comunitarios, pero también a reconstruir confianzas, rescatar la memoria colectiva y fortalecer los vínculos entre quienes comparten un mismo territorio.
El seremi de Vivienda y Urbanismo del Biobío, Anselmo Villagra, destacó que esta conmemoración representa una oportunidad para reconocer el trabajo de las comunidades y proyectar los desafíos que implica seguir mejorando los barrios. “Quiero mi Barrio demuestra que construir ciudad es mucho más que ejecutar obras. Es recuperar espacios para que los niños puedan jugar, las personas mayores tengan lugares donde encontrarse y las familias vivan en entornos más seguros. Pero, sobre todo, es fortalecer a las comunidades, escuchar a los vecinos y hacerlos protagonistas de las decisiones que transforman su entorno. En estos 20 años hemos comprobado que las mejores intervenciones son aquellas donde las obras y el trabajo social avanzan juntos, porque una plaza recuperada tiene mucho más valor cuando también contribuye a recuperar la vida de barrio”.
Comunidades que han vivido la transformación
Uno de los momentos más significativos del inicio de la muestra en Lebu fue el testimonio de quienes participaron directamente en las intervenciones del programa y hoy reconocen cambios que van mucho más allá de las obras construidas.
Ner Sánchez, exdirigente del Consejo Vecinal de Desarrollo del barrio Colonia Esmeralda recordó que la llegada de Quiero mi Barrio permitió recuperar espacios y, al mismo tiempo, fortalecer el sentido de pertenencia y la valoración del patrimonio local. “Logramos entender que necesitábamos valorar nuestro patrimonio vivo, nuestro patrimonio estructural y fortalecer el tejido de la población. Hoy tenemos mejoras que son tangibles, que se usan y que son puntos de encuentro para los vecinos”, expresó, destacando especialmente la cercanía de los equipos profesionales que trabajan directamente en los territorios.
Una experiencia similar compartió Rosa Sánchez, exdirigenta del sector Camarón Alto, quien recordó cómo el programa permitió recuperar lugares que estaban deteriorados y generar nuevas oportunidades para la convivencia comunitaria. “Pudimos recuperar vertientes, lugares que estaban perdidos, darles vida y compartir mucho más con los vecinos, conocerlos mejor. También se logró hacer una cancha donde los niños comparten, trabajar la tierra, hacer jardines y plantar árboles. Para mí fue un orgullo haber pertenecido a Quiero mi Barrio”, relató.
La alcaldesa de Lebu, Marcela Tiznado también valoró el impacto que ha tenido el programa en la comuna, donde se han desarrollado cuatro intervenciones, destacando que su aporte no se limita a las obras, sino que se refleja especialmente en la forma en que las comunidades se relacionan, recuperan su historia y fortalecen su organización.
“Quiero felicitar al programa Quiero mi Barrio por el tremendo impacto que ha tenido en nuestra comuna. En Lebu hemos contado con cuatro intervenciones que han significado un cambio importante para nuestros vecinos, no solamente por las obras concretas que hoy podemos ver y disfrutar, sino también porque han permitido fortalecer las relaciones entre las personas, recuperar nuestras historias y generar nuevos espacios de encuentro. En los sectores donde ha estado presente el programa existe un antes y un después, y eso es algo que las propias comunidades reconocen. Valoramos especialmente que esta sea una política pública que ha logrado mantenerse a través de distintos gobiernos, porque cuando una iniciativa beneficia directamente a las familias y mejora su calidad de vida, merece tener continuidad”, expresó la jefa comunal.
Veinte años construyendo barrios junto a sus vecinos
Desde su creación en 2006, Quiero mi Barrio ha intervenido 97 barrios en la Región del Biobío, de los cuales 65 han finalizado su proceso y 32 continúan en ejecución, con una inversión histórica superior a los 88 mil millones de pesos.
Actualmente, las intervenciones en desarrollo consideran iniciativas de recuperación de espacios públicos y equipamiento comunitario, junto con proyectos sociales orientados a la seguridad, el cuidado del medio ambiente, la identidad local y el fortalecimiento de las organizaciones vecinales.
Esta forma de trabajo constituye uno de los principales sellos del programa. Las comunidades participan desde la identificación de sus necesidades hasta la definición de las obras y las actividades sociales que acompañan la recuperación de sus barrios.
En ese sentido, Carolina Toro, secretaria técnica regional del programa Quiero Mi Barrio, destacó que uno de los mayores logros de estas dos décadas ha sido la capacidad de generar procesos de participación que permanecen más allá de las intervenciones. “Cuando llegamos a un barrio, nuestro trabajo comienza escuchando a sus vecinos, conociendo sus historias y entendiendo qué necesitan para vivir mejor. A partir de ese diálogo se construyen las obras, pero también se generan espacios para que las personas vuelvan a encontrarse, se organicen y participen en las decisiones sobre su entorno. Durante estos 20 años hemos visto cómo comunidades que inicialmente tenían poca participación logran fortalecer sus organizaciones, recuperar su identidad y desarrollar nuevas capacidades para seguir impulsando mejoras. Ese es uno de los grandes valores de Quiero mi Barrio, que las transformaciones no terminan cuando se entrega una obra, sino que continúan a través de los propios vecinos, que se sienten parte de ella, la utilizan y la cuidan”, sostuvo.
Una experiencia que llega a las nuevas generaciones
La presentación de la exposición en la Universidad del Bío-Bío contó con la participación del seremi Anselmo Villagra y del decano de la Facultad de Arquitectura, Construcción y Diseño, Hernán Barría Chateau, quienes compartieron con la comunidad universitaria la importancia de vincular la formación profesional con las necesidades reales de los territorios.
En ese contexto, el seremi destacó el valor de acercar la experiencia de Quiero mi Barrio a quienes en el futuro participarán en el diseño y desarrollo de las ciudades. “Queremos que los futuros arquitectos y profesionales comprendan que detrás de cada proyecto urbano hay personas, historias y comunidades. Un buen diseño no comienza solamente en un plano, sino escuchando a quienes viven en el territorio. Esta exposición permite mostrar que la participación ciudadana y el trabajo social son fundamentales para construir barrios que respondan verdaderamente a las necesidades de sus habitantes”, agregó Villagra.
La exposición itinerante continuará dando a conocer la trayectoria del programa, reconociendo especialmente a las vecinas, vecinos, dirigentes, municipios y equipos profesionales que durante estas dos décadas han contribuido a recuperar espacios, fortalecer la identidad barrial y construir comunidades más unidas.
Después de 20 años, el principal legado de Quiero Mi Barrio no está solamente en las obras que permanecen, sino también en las comunidades que han aprendido a organizarse, participar y seguir construyendo juntas el futuro de sus barrios.
*** SIN COMENTARIOS INGRESADOS***