Veinte iniciativas fueron seleccionadas en la convocatoria 2025 del instrumento administrado por el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, con proyectos orientados a investigación, educación patrimonial, memoria, identidad territorial, conservación, difusión e infraestructura cultural.
En una región marcada por la diversidad de sus memorias, oficios, territorios, comunidades y expresiones culturales, el Fondo del Patrimonio Cultural 2025 concretó un nuevo impulso para la protección, investigación y puesta en valor del patrimonio regional. En el Salón Biobío de la Delegación Presidencial Regional se realizó la suscripción de los convenios de transferencia y ejecución de los proyectos seleccionados en la Región del Biobío, instancia organizada por la Dirección Regional del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.
En esta convocatoria, el Biobío alcanzó 20 iniciativas adjudicadas, con una inversión total de $357.645.228, cifra que representa un aumento significativo respecto de los $109.028.000 asignados en la convocatoria 2024. Los proyectos seleccionados reflejan la amplitud del patrimonio regional, abordando líneas vinculadas a memoria, identidad territorial, educación patrimonial, investigación, difusión, valoración, conservación e infraestructura.
La seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio del Biobío, Carolina Tapia, destacó que este resultado confirma el valor que las comunidades otorgan a sus historias locales y a las expresiones que dan sentido a la vida en los territorios. “El patrimonio no es una idea lejana ni estática; está presente en las prácticas comunitarias, en los oficios, en la memoria de los barrios, en las organizaciones sociales, en la creación artística y en los lugares que las comunidades reconocen como parte de su identidad. Por eso, estos recursos son una señal concreta de descentralización y de confianza en quienes trabajan desde el territorio por cuidar, transmitir y proyectar nuestra memoria regional”, señaló.
Entre las organizaciones y personas beneficiarias se encuentran fundaciones, juntas de vecinos, municipios, colectivos culturales, corporaciones, productoras audiovisuales, investigadoras, creadoras y agentes patrimoniales. Esta diversidad permite que el fondo llegue a distintos ámbitos de acción, desde iniciativas comunitarias y educativas hasta proyectos de investigación, registro, rescate, difusión y puesta en valor del patrimonio cultural material e inmaterial.
El director regional del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, Alejandro Astete, relevó el carácter público y territorial de esta herramienta de financiamiento. “El Fondo del Patrimonio Cultural permite transformar diagnósticos y necesidades patrimoniales en proyectos concretos. En el Biobío vemos iniciativas que nacen desde las propias comunidades, desde equipos técnicos, organizaciones sociales y agentes culturales que conocen sus territorios y que tienen un compromiso profundo con su resguardo. Nuestro desafío como Servicio es acompañar estos procesos para que la ejecución de cada proyecto tenga impacto, pertinencia y continuidad”, afirmó.
A nivel nacional, la convocatoria 2025 del Fondo del Patrimonio Cultural financiará 250 proyectos, consolidándose como una de las versiones más significativas desde la creación de este instrumento. En ese escenario, el Biobío se ubicó entre las regiones con mayor cantidad de iniciativas seleccionadas, lo que da cuenta de un ecosistema patrimonial activo, con capacidades instaladas y con una creciente articulación entre comunidades, instituciones públicas, organizaciones culturales y agentes locales.
Durante la jornada se reconoció a las y los responsables de los proyectos adjudicados y se desarrolló una presentación sobre los convenios, sus etapas de ejecución y los principales antecedentes administrativos. La actividad contó con la participación de beneficiarios y beneficiarias, equipos profesionales del Serpat Biobío y representantes de la Secretaría Regional Ministerial de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
El Fondo del Patrimonio Cultural financia proyectos, programas, actividades y medidas destinadas a la identificación, registro, investigación, difusión, valoración, protección, rescate, preservación, conservación, adquisición y salvaguardia del patrimonio cultural, en sus diversas modalidades y manifestaciones, incluyendo el patrimonio de los pueblos indígenas y las acciones de educación patrimonial.
Con esta nueva adjudicación, la región del Biobío fortalece una agenda patrimonial que reconoce el valor de sus territorios urbanos, rurales, costeros, industriales, comunitarios y culturales, proyectando el patrimonio como una herramienta de memoria, participación, desarrollo local y cohesión social.
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