Segundo artículo del proyecto beneficiado con el ‘Fondo de Medios de Comunicación Social’ del año 2024 denominado PRODEMU PROVINCIA DE ARAUCO, IMPACTO DE DOS DÉCADAS (1992-2012).
Inicio: 1995 Departamento responsable: Ministerio del Interior.
El plan de estudios se estructura a través de diversos seminarios pedagógicos que se complementan entre sí, con un nivel de complejidad creciente. Se contempla la especialización y la combinación de niveles de formación (básico, intermedio y avanzado) para todas las mujeres que se encuentren organizadas.
Este programa está dirigido a mujeres que enfrentan condiciones de desorganización, pobreza o indigencia, tanto en áreas urbanas como rurales, en cualquiera de las trece regiones del país. La duración de cada taller es variable, y se espera que las participantes se beneficien de ellos durante un máximo de tres años, tiempo considerado suficiente para alcanzar el objetivo de fomentar su desarrollo integral.
Además de ofrecer talleres educativos de larga duración, la escuela colabora con diversas instituciones (Municipios, FOSIS, SENCE, SERNAM, MINEDUC, INDAP, DIGEDER, Ministerio de Justicia, Banco de Desarrollo, Banco Nacional, entre otros).

1.- DESARROLLO DE PERFILES DE BENEFICIARIOS:
Para comprender el perfil de los beneficiarios, se requieren dos elementos fundamentales. El primero consiste en registrar las características más relevantes para el programa (por ejemplo, nivel de ingresos, nivel educativo, motivación para unirse a la escuela). El segundo elemento es contar con una persona con calificaciones especializadas y tiempo asignado para esta tarea (por ejemplo, un estadístico, analista informático u otro profesional que la institución considere adecuado). La Escuela de Mujeres PRODEMU carece de estos recursos. Una de las razones es que, dado que el programa estaba destinado a grupos en situación de pobreza, no se registró a todos los participantes hasta 1998. En lo que respecta a los problemas de procesamiento de datos, el programa ha tomado medidas para abordarlos. En este sentido, el programa solo ha proporcionado un perfil limitado, parcial y desorganizado de sus beneficiarios, lo que ha resultado en que la información disponible sea desconocida y no representativa.
El tamaño del universo, los criterios utilizados para su evaluación y las estimaciones estadísticas que respaldan la fiabilidad de los resultados de la encuesta son aspectos fundamentales a considerar. En este contexto, determinar el perfil de las beneficiarias de la Escuela de la mujer-PRODEMU se presenta como una conclusión lógica, fundamentada en las investigaciones previas y en las previsiones de las medidas adoptadas. Desde su inicio en 1995, la escuela de mujeres PRODEMU ha incluido entre sus beneficiarias a una parte significativa de la población que quedó rezagada del gobierno anterior, donde la pobreza no era una prioridad, lo que ha definido su índice socioeconómico. En comparación con la tasa promedio de pobreza, esta proporción tiende a ser considerablemente alta. De aquí en adelante, el perfil de las beneficiarias debe enfocarse en las mujeres más empobrecidas y vulnerables, dado que la escuela se dirige a las áreas más inestables del territorio en el que opera, particularmente en los asentamientos intervenidos en Chile.
Los grupos más vulnerables en esta área incluyen, a pesar de la inestabilidad, a mujeres embarazadas y a aquellas que se encuentran en prisión. Este es un logro que forma parte de los esfuerzos de la escuela por centrar sus servicios en quienes más los requieren, estructurado en una matriz de marco lógico que se organiza verticalmente (metas) y horizontalmente (indicadores, medios de verificación y supuestos). El programa parece tener un tamaño adecuado, ya que atiende aproximadamente al 10% de la población femenina potencial estimada, se enfoca en comunidades desfavorecidas a nivel nacional y demuestra un enfoque que busca equilibrar la cantidad de servicios con la calidad de la atención. Los sistemas de evaluación y control se implementan de manera independiente en diferentes niveles organizacionales (provincias, regiones) y de acuerdo con los objetivos y necesidades de evaluación de cada provincia o región.
La consideración de la compleja situación de vida de las mujeres usuarias de PRODEMU, ha otorgado al programa una ventaja, permitiéndole observar a su público objetivo desde una perspectiva multifacética. Esto implica gestionar una variedad de variables, lo que incrementa su eficiencia. En concreto, lo anterior no implica que la Escuela de la mujer PRODEMU desde sus acciones, amplio los ámbitos a considerar en su intervención (económico, social, cultural, familiar, etc.). En primer lugar, complementando las tareas de implementación relacionadas con la consulta y coordinación del programa con las entidades interesadas en el tema, como ministerios y organizaciones no gubernamentales, el programa, basado en la rica experiencia "sobre el terreno", ofrece una visión profunda de la realidad de las mujeres. En segundo lugar, se busca promover y desarrollar el potencial de las mujeres no solo para su participación en el ámbito público, sino también para mejorar su desempeño en la vida familiar e influir de manera positiva.
2.- INFLUENCIA Y EVOLUCIÓN DEL ENTORNO DEL PROGRAMA:
A pesar de la presencia de diversas instituciones que promueven la igualdad de género en Chile, la Escuela de la Mujer-PRODEMU se destaca por su rol tanto en el diseño como en la ejecución de sus intervenciones. Esta capacidad le permite definir las áreas de enfoque, los contenidos que ofrece y capacitar a las participantes, lo que le otorga una perspectiva única para delinear acciones basadas en la retroalimentación continua obtenida en el terreno. La intervención educativa no formal de la Escuela de la Mujer-PRODEMU, que aborda cuestiones fundamentales para las mujeres y toma en cuenta sus preferencias individuales, promueve la integración grupal y se dirige a los sectores más vulnerables, constituyendo así una gran fortaleza. Su labor debe considerarse como un complemento a otras instituciones, evitando la duplicación de esfuerzos. Escuela de la Mujer-PRODEMU
Ficha de Antecedentes: Aunque se han llevado a cabo algunas acciones coordinadas con SERNAM en programas de redes de información, la falta de coordinación entre las distintas iniciativas sigue siendo un reto que debilita los esfuerzos individuales. Este asunto no es responsabilidad de la Escuela ni de las demás instituciones, ya que escapa a su ámbito de competencia, refiriéndose a decisiones en las políticas globales del país. En el terreno, la institución ha priorizado la formación de alianzas estratégicas con otras entidades, ya sean públicas o privadas, nacionales o internacionales, que estén interesadas en intervenir en sectores empobrecidos. Estas acciones facilitan el acceso de otras instituciones a esos sectores, lo que representa una fortaleza interna que la institución no resalta en sus informes y análisis. La institución ha acumulado una vasta experiencia que le permite liderar en su ámbito y ofrecer asesoría a quienes estén interesados en la Escuela de la Mujer-PRODEMU: Informe Trienal 1995-1996-1997. Santiago, mayo de 1998.
3.- EL DIMENSIONAMIENTO ADECUADO DEL PROGRAMA:
PRODEMU se ha propuesto atender al 10% anual de su grupo potencial, buscando un equilibrio entre un impacto significativo y una cantidad manejable. Además, se han considerado todas las regiones del país, priorizando los territorios más vulnerables, habiendo intervenido en un 98% en 1998. Se han tomado en cuenta el 18% de las comunas prioritarias del Plan Nacional de Superación de la Pobreza y el 16.5% de los asentamientos del Programa Chile Barrio. Los estudios del Programa han abordado principalmente el dimensionamiento desde la perspectiva de la cobertura, es decir, la cantidad mínima y máxima de mujeres que pueden participar en un taller. Para la Escuela de la Mujer-PRODEMU, que implementa una intervención innovadora sin antecedentes previos, cualquier contribución de su gestión es esencial. Uno de los aportes de PRODEMU es la integración de acción y aprendizaje. Justificaciones para el diseño del programa. PRODEMU afirma que asegura tanto la calidad como la cantidad de los talleres y cuenta con equipos que capacitan de manera continua a los monitores para mejorar la calidad de los mismos (PRODEMU: Observaciones al Informe Final).
Para esta evaluación y conforme a la Matriz de Marco Lógico, se han identificado cinco componentes, los cuales se presentan en el cuadro siguiente. Escuela de la Mujer. Los talleres de la Escuela de la Mujer-PRODEMU se organizan en tres áreas de capacitación para lograr un desarrollo integral de las participantes: 1) Mujer y Desarrollo Económico-Productivo, 2) Mujer y Desarrollo Socio-Comunitario, 3) Mujer y Desarrollo Cultural.
4.- EFICACIA DEL PROGRAMA.
Desempeño del Programa en la producción de componentes: Durante el periodo evaluado, se han proporcionado los cinco componentes a las beneficiarias. La Escuela ha generado los componentes anualmente, abarcando diversas regiones y zonas. Dado que su labor se organiza por Áreas y no por Componentes (definidos para esta evaluación en Desarrollo Cultural, Desarrollo Socio-Comunitario y Desarrollo Económico-Productivo), el análisis se centrará en el comportamiento de las áreas para evaluar de manera más efectiva el trabajo del Programa.
El Gráfico Nº 1 indica que entre 1995 y 1998, la participación proporcional de las mujeres por área experimentó cambios significativos, comenzando con una inclinación hacia el área Económico-Productiva y culminando en un equilibrio entre las tres áreas. Según la Escuela de la Mujer-PRODEMU, esto se atribuye a la intención institucional de promover la participación femenina en diversas formaciones, manteniendo constante el número total de talleres, ajustando la cantidad de talleres por área para equilibrar la representación de las tres áreas en la Escuela y asegurar la integralidad de la formación de los participantes. Se observa un "proceso de selección natural" de las participantes. Retiro y egreso de la Escuela de la Mujer-PRODEMU: Comentarios al Informe de Avance 2 del Panel de Evaluadores.
Gráfico 1: Participación proporcional de mujeres beneficiadas por área y año (en %). Es esencial que la Escuela proyecte la magnitud de cada área para controlar su contexto y garantizar que las tendencias recientes se mantengan. Esto permite ajustar los recursos humanos, económicos e infraestructurales, evitando su subutilización y asegurando que el público potencial reciba la atención que requiere. Para lograrlo, el Programa debe realizar un diagnóstico exhaustivo, así como la planificación, evaluación y retroalimentación de cada territorio intervenido para optimizar el proceso educativo.
El Plan Nacional de Superación de la Pobreza y el Programa Chile-Barrio adoptan criterios territoriales que priorizan la intervención en grupos en lugar de en individuos. Su enfoque se dirige hacia sectores específicos, tales como localidades remotas, áreas urbanas y rurales periféricas de difícil acceso, así como hacia grupos vulnerables, que incluyen poblaciones étnicas, mujeres en el sistema penal, trabajadoras del comercio sexual y adolescentes embarazadas. Es relevante señalar que el Programa contempla una fase de acercamiento a las beneficiarias a través de la Escuela. Se puede observar la precariedad, tanto individual como colectiva, de ciertos sectores de la población empobrecida que a menudo quedan excluidos de acciones que les beneficien. En relación con la caracterización socioeconómica de las participantes de la Escuela, los indicadores muestran un bajo cumplimiento de su objetivo de abordar la pobreza. La continuidad de la justificación se encuentra en la evolución del perfil de beneficiarios, lo que evidencia la falta de capacidad de focalización del programa. La mayoría de las beneficiarias de la Escuela, posiblemente todas, podrían ser clasificadas como pobres según una definición amplia; sin embargo, esto es meramente una suposición, dado que el Programa carece de criterios operativos para determinar las características de cada beneficiaria. Los criterios empleados se centran en aspectos grupales en lugar de individuales. La inclusión de mujeres que no son clasificadas como pobres no debe interpretarse como una debilidad del Programa, aunque la proporción de esta inclusión podría ser objeto de cuestionamiento. La Escuela de la Mujer-PRODEMU reconoce que, al implementar el componente Mujer y Desarrollo Cultural, es fundamental desarrollar una dimensión dentro de su grupo objetivo, de acuerdo con la Ficha de Antecedentes y los comentarios sobre los Informes Nº 1 y Nº 2 del Panel Evaluador. Escuela de la Mujer-PRODEMU: Información Complementaria y Criterios de Focalización. cit, 1996: 14. competencias y habilidades culturales, sociales, educativas y psíquicas. Abreviado: cit, 1996: 14. competen.
5.- ORGANIZACIÓN Y ESTRUCTURA DE ESCUELA DE LA MUJER PRODEMU:
Marta Larraechea de Frei. La Dirección Ejecutiva es liderada por la Vicepresidenta Ejecutiva Nacional, quien se encarga de dirigir e implementar políticas y programas con el respaldo de un Comité Ejecutivo. El equipo está compuesto por: Jefe de Gabinete, Asesora Jurídica, Jefa de Planificación y Control, Jefe de Informática, Directora de Operaciones, Directora de Administración y Finanzas, Director de Formación y Capacitación, y Directora de Comunicaciones. Además, la institución cuenta con 13 Directoras Regionales y sus respectivos equipos técnicos. El programa se desarrolla a través de 57 Direcciones Provinciales, que generalmente están vinculadas a la organización político-administrativa de cada provincia, a excepción de la Región de Valparaíso, donde se trabaja en Valpo. Costa y Valpo; Cordillera y la Provincia de Santiago en la Región Metropolitana, donde se opera por comunas y se han establecido siete direcciones provinciales. Las direcciones provinciales disponen de supervisores comunales, distribuidos en 48 oficinas regionales y provinciales, con un total de 286 empleados, y aproximadamente 2,000 agentes educativos reciben formación sistemática para asegurar la eficacia y eficiencia en su labor, de acuerdo con la documentación proporcionada por la institución. La organización cuenta con un Manual de Organización y Funciones, un Reglamento de Calificaciones y un Reglamento de Evaluación de Desempeño (Normativa interna de la Fundación PRODEMU 1998), que abarca la función de producción de componentes. El proceso de producción de los componentes de la institución incluye diversas funciones, como el diagnóstico de necesidades de capacitación, que es realizado por los equipos regionales y provinciales en consulta con las beneficiarias del programa. Esta información es evaluada por las Direcciones de Operaciones, Formación y Capacitación, y Administración y Finanzas, teniendo en cuenta los intereses institucionales y los recursos financieros disponibles. Diseño del taller educativo: La Dirección de Formación.
6.- LOGRO DE OBJETIVOS:
El Programa ha logrado un objetivo que se aleja de ser satisfactorio. Aunque la Escuela de la Mujer-PRODEMU no fue establecida con el fin de insertar a sus participantes en un empleo específico, la tasa de inserción sigue siendo un indicador relevante del éxito de su labor, ya que refleja el camino que se espera que sigan las mujeres después de su formación en la Escuela. Este aspecto se alcanza de manera inestable; las causas de esta situación requieren un análisis más profundo. Se puede sostener que la problemática observada se origina en factores que no han sido adecuadamente considerados por el Programa, como un diagnóstico insuficiente de las características y necesidades de la población objetivo, así como un seguimiento ineficaz de las participantes tras su salida. Un punto crucial es que muchas de las participantes ingresan a la Escuela sin la intención de abandonar su rol en el ámbito doméstico, además de la creciente demanda de talleres en el área de Desarrollo Cultural. El Programa no presenta una deficiencia, pero sugiere una apertura hacia aquellas mujeres que prefieren permanecer en sus hogares, ampliando la formación para mejorar su labor doméstica, como ayudar a sus hijos con las tareas escolares o capacitarse en primeros auxilios. Las razones por las cuales las participantes de la Escuela de la Mujer PRODEMU no se integran en actividades fuera del hogar son especulativas, dado que no se realiza un seguimiento a las beneficiarias después de su salida. Para evaluar sus niveles de logro y los factores que influyen, el Programa debe consolidar procesos de diagnóstico, planificación y evaluación.
7.- SATISFACCIÓN DE LOS BENEFICIARIOS.
Se enfatiza la importancia de mejorar la información en la base de datos creada (ver supra: 111). Las participantes de la Escuela de la Mujer-PRODEMU expresan su satisfacción en varios aspectos, incluyendo expectativas, evaluación de monitores, desarrollo personal y convivencia familiar. La mayoría opina que sus expectativas han sido satisfechas y aprecia el manejo y la transmisión de contenidos por parte de los monitores. En 1995, L. Ignacio menciona en "Habilitación, Pobreza y Política Social," en Estudios Públicos N°59. En octubre de 1998, se observa que han experimentado un progreso personal, mejorando su autoconcepción y relaciones familiares gracias a nuevas habilidades adquiridas. Aunque existen críticas sobre la duración y tipo de talleres, estas son minoritarias y no afectan la percepción positiva de la Escuela. Para la Escuela, esto representa una riqueza, ya que refleja una identificación mutua. El programa identifica las necesidades y preferencias de las mujeres participantes, promoviendo su conexión con la Escuela. Esto es esencial para la acción, ya que se requiere no solo racionalidad, sino también generar una mística que respalde las debilidades internas y posibles reformas, además de aportar creatividad para desarrollar una intervención innovadora. La Escuela de la Mujer-PRODEMU debe fortalecer su trabajo directo con las mujeres, profundizando en los aspectos positivos y minimizando aquellos que puedan obstaculizar su acceso. Eficiencia del Programa. El componente 2 alcanza un 83% de cumplimiento, destacándose como un programa especializado.
8.- OPTIMIZACIÓN DE RECURSOS:
La institución se propone optimizar sus recursos a través de tres objetivos fundamentales. Se resalta la eficiencia en los gastos administrativos, evidenciada por una reducción progresiva de su participación porcentual en el gasto total entre 1995 y 1998. En los dos primeros años, la disminución supera el 7%, mientras que en el año siguiente se reduce en un 2.1%. En 1998, la reducción fue del 0.7% en comparación con el período anterior. Esta tendencia a la baja, aunque lenta, podría dificultar el logro de la meta del 43% en gastos administrativos y del 46% en remuneraciones para el año 2000, según se detalla en la Ficha de Antecedentes del Programa, capítulo 12.
En cuanto a las remuneraciones, se observó una disminución gradual entre 1995 y 1997. Sin embargo, en 1998, el indicador de participación porcentual de las remuneraciones en el gasto total experimentó un ligero aumento debido a un cambio en el perfil comunicacional de la institución. La Escuela de la Mujer logró alcanzar en este año la meta que se había fijado para el 2000, alcanzando el 29.9% del gasto total institucional. Para cumplir con las metas de eficiencia, es imperativo que la institución reduzca de manera significativa sus gastos administrativos.
A pesar del aumento de costos, el presupuesto institucional no se incrementó, lo que impidió alcanzar la meta establecida. No obstante, la institución ha mostrado un aumento gradual en la participación de los costos directos de los programas en el gasto total anual, lo que sugiere una mayor cobertura y mejora en la calidad de los programas. Los resultados obtenidos en los últimos dos años son satisfactorios en relación con las metas establecidas en la Ficha de Antecedentes.
La Escuela de la Mujer ha logrado avances en eficiencia y en los costos directos de los programas, sin embargo, al compararse con otras entidades del Sector Público, como FOSIS o CORDETEC, se observa que estas han alcanzado niveles de eficiencia superiores, con menores gastos administrativos en relación a sus operaciones directas. La comparación del costo unitario de los componentes de PRODEMU con otros programas del sector público y privado resulta compleja, debido a las diferencias en contenidos, horas, métodos y enfoques.
La autonomía económica, social y política de las mujeres es un objetivo fundamental de la misión de la Escuela, que se dedica a facilitar su consecución. Evaluar el impacto específico del PRODEMU en la disminución de las inequidades presenta desafíos, aunque es posible llevar a cabo una evaluación metodológica. Es necesario establecer un sistema de evaluación que contemple indicadores comunes para medir el cumplimiento de metas específicas en las instituciones de la administración pública.
Este sistema debe incluir indicadores de entrada, proceso, resultado e impacto, que estén interrelacionados y alineados con el objetivo de erradicar la pobreza y fomentar la igualdad de género. Tal sistema permitiría valorar los objetivos generales y los efectos de diversas intervenciones en los grupos destinatarios, así como la evolución de la pobreza y la inequidad de género, permitiendo medir tanto los avances como las limitaciones en la calidad de vida de la población objetivo.
Los medios de verificación serían compartidos, lo que facilitaría la coordinación de esfuerzos, dado que su necesidad no se limitaría a un solo programa, sino que abarcaría varios. Un sistema de indicadores verificables proporcionaría información valiosa a los responsables de la formulación de políticas, por lo que debería ser un componente esencial en la implementación y evaluación de políticas públicas.
9.- GRUPOS NO IDENTIFICADOS INICIALMENTE.
El Programa ha generado diversos impactos en diferentes grupos:
• En mujeres no pobres. Aunque actualmente no son parte del Programa, en sus inicios no estaban excluidas y se beneficiaron de manera significativa. En 1995, según PRODEMU, representaron el 40% de las participantes de la Escuela.
• En parejas jóvenes de mujeres rurales. Estas se integran a actividades de capacitación en áreas silvoagropecuarias y participan en encuentros anuales de intercambio con grupos de mujeres de Argentina. Se han establecido vínculos entre participantes de la Escuela de las Regiones 111 y XII y sus pares argentinas, así como con alcaldes de diversas comunas del país.
10.- CONCLUSIONES
1.- La idea de establecer una Escuela que busque promover y desarrollar a la mujer en situación de pobreza, considerándola como un agente social marginado, es en sí misma un enfoque innovador. Este modelo pretende ir más allá de las tradicionales agrupaciones de mujeres que se limitaban a ofrecer esparcimiento o paternalismos, sin abordar ni comprender las carencias y el contexto en el que se encuentran. En este sentido, los siguientes aspectos son especialmente relevantes:
• La implementación de un trabajo que no depende de una infraestructura fija, lo que permite alcanzar a las mujeres en cualquier lugar donde se encuentren.
• La utilización de recursos humanos y materiales locales, lo que facilita que las participantes se identifiquen con la labor de la institución y se sientan parte de ella.
• La incorporación de profesionales de bajo costo, específicamente estudiantes universitarios en prácticas, lo que posibilita ofrecer un servicio de alta calidad sin incrementar los costos ni disminuir la cobertura.
• La proximidad de la institución hacia las mujeres, lo que permite acceder incluso a aquellos grupos que se autoexcluyen o que carecen de vínculos con este tipo de iniciativas.
• La consideración de las necesidades e intereses de cada grupo de participantes.
• La creación de un ambiente cargado de mística, tanto por parte del personal institucional como de las participantes, lo que resulta en un producto que trasciende la mera suma de sus componentes.
• La colaboración con instituciones complementarias, lo que permite abordar los problemas de las participantes desde diferentes perspectivas
2.- Conclusiones sobre la Experiencia Adquirida en la Ejecución del Programa.
• La promoción y el desarrollo de la mujer son tareas que no pueden abordarse únicamente desde la perspectiva de la pobreza o del género de manera aislada. Es necesario establecer un enfoque que integre ambos aspectos, lo que permitirá diseñar estrategias de combate a la pobreza que se ajusten a las particularidades de las mujeres, así como desarrollar iniciativas específicas para la promoción de la mujer que contribuyan a mejorar su calidad de vida.
• La gestión efectiva de un Programa se fundamenta en la clara definición de objetivos, estándares y estrategias de acción. Por lo tanto, es esencial involucrar a la institución en los esfuerzos por modernizar las entidades públicas, lo que implica establecer criterios de gestión y eficacia, optimizar los procesos de diagnóstico, planificación, evaluación y retroalimentación, así como habilitar las áreas pertinentes (costos, estudios, etc.) y redefinir o perfeccionar las funciones dentro de las áreas existentes.
• La posibilidad de llevar a cabo un trabajo exitoso con sectores sociales vulnerables a nivel nacional, incluyendo aquellos más geográficamente aislados, debe tener en cuenta sus particularidades locales y culturales, así como implementar una estrategia que aborde diversas facetas que carecen de protección. La colaboración interinstitucional tiene un gran potencial para alcanzar objetivos sociales, ya que permite trabajar con individuos específicos que enfrentan diversas carencias, las cuales no pueden ser atendidas de manera efectiva por instituciones aisladas.
• Los costos pueden minimizarse considerablemente al establecer un sistema de trabajo que no dependa de infraestructura propia. Este aspecto es fundamental para lograr lo mencionado anteriormente, ya que, al equilibrar las estimaciones de costo-beneficio, se amplían las oportunidades de acceder a áreas de baja densidad poblacional o con implementaciones precarias.
+ La labor de educación no formal en áreas desfavorecidas puede lograr estándares elevados de calidad, siempre que se cuente con la colaboración de profesionales capacitados.
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