La obra de Julio Escámez inaugurada en 1972, fue ocultada por al dictadura en 1973. Los motivos detrás de esta censura fueron por el mensaje social que contenía el mural, y por el vínculo que mantenía Ricardo Lagos Reyes, alcalde de Chillán que lo encargó, con el presidente Salvador Allende.
Ahora, Chillán impulsó un proceso de restauración, que iniciará en julio de este año, en mano de tres restauradores profesionales que se dedicarán, al menos, siete meses en su recuperación. Tras su exilio en 1975, Escámez murió en Costa Rica el 2015 pensando que su obra había sido destruida, pero en 2021 fue redescubierta tras un proceso de investigación.
En el edificio de la Municipalidad de Chillán, frente a la Plaza de Armas de la ciudad, se asoman los restos de lo que alguna vez fue el mural “Principio y Fin”, pintado entre 1970 y 1972 por el destacado artista nacional Julio Escámez. Ese acotado vestigio de obra es solo la cara de una gran pintura, que se expande por más de 40 metros cuadrados en la casa edilicia, y que fue recién descubierto en 2021.
Tras su descubrimiento, luego de un trabajo de investigación, solo se pudo dar con una huella del histórico mural. A la fecha está visible cerca de un metro cuadrado del mural, mientras la obra original completa se esconde tras 12 capas de pintura, que fueron pintadas por órdenes de la dictadura cívico-militar en 1973, poco tiempo de que se concretara el golpe de Estado.
Durante y post dictadura, el mural de Julio Escámez fue una anécdota. La pintura había quedado solo en el recuerdo de sus testigos, entre los que se encuentran el propio presidente Salvador Allende, que participó en su inauguración. Finalmente, el artista chileno, que partió al exilio a Costa Rica en 1975, murió allá a los 90 años pensando que su obra había sido destruida.
Sin embargo, la Municipalidad de Chillán —la misma que en 1969 encargó el mural a Escámez— inició un intenso trabajo de investigación en 2021 junto a la Unidad de Patrimonio para dar con la obra. Luego de exigentes operativos, se descubrieron vestigios del mural bajo capas de pintura mediante exploraciones técnicas. Esto permitió confirmar su existencia, y más importante aún, ratificar que era posible su recuperación.
Tras cinco años desde que se descubrió el primer vestigio, en julio comenzará un largo y arduo trabajo de recuperación de la obra. En total son tres restauradores que estarán a cargo del desafío, que se estima, se extienda por siete meses.
Los desafíos de restauración del mural “Principio y Fin”
Tras su redescubrimiento, el mural “Principio y Fin” fue declarado Monumento Histórico Nacional por el Consejo de Monumentos Nacionales en 2025. Con ello fue ratificado su valor histórico, artístico, social y patrimonial. En abril de este año se abrió el concurso para conllevar su recuperación. Una de las ganadoras del concurso comparte con The Clinic los desafíos que tomará este trabajo.
“Para mí como restauradora es fantástico, porque al final en Chile hay pocos murales, no se sabe tanto”, comenta. Y agrega: “Julio Escámez murió pensando en que este mural ya no existía, que lo habían roto, de hecho. Entonces es un desafío muy importante”.
Si bien solo ha visitado en un par de ocasiones la obra, ha investigado por su cuenta el proceso de recuperación. “Del Centro Nacional de Restauración vinieron e hicieron las pruebas. Hicieron ventanas de limpieza y descubrieron algunas partes para saber cuántas capas de pintura tenía. Y eso es lo que yo vi, que es como un metro cuadrado de mural que ya está restaurado. El resto tiene 12 capas encima de pintura y no se ve nada“, afirma.
En su experiencia, no le había tocado una obra de estas magnitudes. Ahora se prepara para esta, que implica además una intervención en la estructura, y que se espera se pueda exponer el mural al público una vez completado el trabajo.
La historia de la obra tapada por la dictadura
En cuanto a la restauración del mural, la restauradora comenta que es un trabajo meticuloso. “Uno se guía por el registro fotográfico. Hay registros del mural completo, entonces se destapan las 12 capas de pintura con distintos materiales. Primero mecánicamente con una suerte bisturí. Después cada vez con más suavidad, hasta llegar a la capa pictórica del mural con distintos solventes. Esto para no retirarla, y hacerlo con el mayor cuidado posible”, explica.
El mural de Julio Escámez solo alcanzó a estar poco más de un año expuesto. Terminado en junio de 1972, tras el encargo de la Municipalidad de Chillán, la dictadura procedió a taparlo el mismo 1973. Los motivos detrás de esto es por el importante mensaje social que entregaba la obra. Además, Escámez mantenía un vínculo con el presidente Salvador Allende, y el alcalde que lo encargó, Ricardo Lagos Reyes, era un militante socialista que fue asesinado junto a su esposa e hijo en 1973 por órdenes del régimen.
Emplazada en el Salón de Honor de la municipalidad, representa “un relato visual de la lucha social, el trabajo y la emancipación popular, con un lenguaje expresivo propio del muralismo latinoamericano de la segunda mitad del siglo XX”, describe su ficha técnica.
Luego del golpe de Estado, autoridades militares ordenaron cubrir el mural con múltiples capas de pintura, que permanecen hasta hoy.
Ahora, se pretende recuperar la obra tal como era. “Con la restauración le agregas un valor, le va sumando historia en el fondo al mural”, acota la restauradora.
Fuente: TheClinic.cl
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