Como cada 1° de mayo, Chile celebra el día de los trabajadores, Carlos Ibañes del Campo, presidente, decretó el feriado irrenunciable el año 1931en homenaje a los mártires de Chicago.
‘Día del Trabajo’ o ‘Día de los Trabajadores’, es una polémica que de vez en cuando se pone en discusión y que con un artículo del año 1955 recopilado por Rolando Matus podemos saber cómo se celebraba en el siglo pasado.
A continuación, una editorial publicada con motivo de esta celebración en el Diario LA PATRIA de Concepción, domingo 1° de mayo de 1955.
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EL DÍA DE TODOS LOS TRABAJADORES Válida para la economía, el derecho y la sociología, preferimos la definición Clásica del trabajo, que, la conceptúa como la aplicación de las fuerzas intelectuales y físicas del hombre a los objetos exteriores para comunicarles utilidad y valor; a, fin de que puedan servir para satisfacer nuestras necesidades. El trabajo, pues, en su acepción más restringida supone un esfuerzo humano, un impulso inteligente del hombre que transforma y modifica las cosas. Por derivación es menester comprender en el término trabajador a todo aquel que física o intelectualmente realiza aquel esfuerzo. El día de hoy está dedicado. al trabajo y a los trabajadores. A la tarea que cada persona realiza en el gran seno de la unidad social, y a la persona misma. Esa labor es vasta y heterogénea, y en todos sus aspectos pueden distinguirse él trabajó cerebral y el muscular. Muchas veces, en la más humilde faena, aquéllos dos aspectos van estrecha y perfectamente unidos. En otras oportunidades, la diferencia es más bien de cantidad, en cuanto a la influencia del cerebro o del músculo. Valgan estas reflexiones para dar a la fiesta de hoy el ámbito que debe tener, y hacerla escapar de la restringida órbita que algunos núcleos pretenden delimitarle. Hay que remontarse al siglo pasado, y a las duras luchas por las reivindicaciones obreras, el horario de ocho horas, la explotación de los niños, el mejoramiento de los ambientes y medios de trabajo, etc., para encontrar el origen histórico de esta fiesta. El 1° de mayo de 1886. en Chicago, tuvo lugar la represión policial contra los obreros que solicitaban un horario de ocho horas. Una cincuentena de muertos y la ejecución de culpables presuntos, declarados inocentes más tarde, constituyen el nervio doloroso y terrible de aquella conquista de los trabajadores. De ahí, entonces, el justo y permanente homenaje que significa la celebración anual de fiestas dedicadas al trabajo y al trabajador, bajo In advocación de aquellas víctimas. En el plano de los trabajadores chilenos, la, incertidumbre económica derivada de la inflación ha -acelerado los fenómenos sociales que otros pueblos han recorrido con más lentitud. Desgraciadamente, esa ventaja ha sido nublada, casi permanentemente, por el efecto desquiciador que produce una lucha teñida por ideales políticos, muchas veces exóticos. Así, por ejemplo, la búsqueda de la natural concordia entre las dos fuerzas económicas, el trabajo y el capital, se ha desvirtuado al lanzarse anatemas contra el capital, pensando en soluciones políticas que repugnan al que cree en la libertad y en superior valor de la personalidad frente a lo colectivo. La fiesta de hoy, el Dia del Trabajo, corresponde a todos los que laboran. Tanto al que con la fuerza convierte la materia. en cosa útil, como al que la vende y la distribuye. Es también la fiesta del que vela por la salud física y del espíritu, del que estudia los fenómenos para divulgarlos y facilitar la vida humana, del que explica las emociones mediante una representación plástica, musical o literaria; en fin, es la fiesta de todos los trabajadores. En Chile, desde el extremo norte, todavía bañado por un sol que ya dejó huérfano al quebrado territorio austral todos los trabajadores harán hoy una pausa recordatoria. No todos participarán en los actos colectivos destinados a recordar a los mártires de Chicago, pero esa ausencia no podrá interpretarse como una sustracción al espíritu del trabajo y su responsabilidad. Hay muchos que prefieren, tranquila y prudentemente, proseguir su faena destinada a satisfacer necesidades colectivas y personales, huyendo de la expresión gregaria, tan propicia a derivar en desorden, cuando influye la voz demagógica o el interesado planteamiento político. Hoy, al asociarnos a la celebración, rendimos homenaje al obrero chileno, algunas de cuyas máximas expresiones. —el hombre del carbón, el hombre de los telares y el hombre del acero---, encuentran en nuestra provincia una maravillosa realidad humana. Nos inclinarnos ante el recuerdo de los mártires de Chicago, formulamos votos por la concordia y el entendimiento entre el capital y el trabajo y reiteramos nuestro propósito de contribuir en la cuota que nos corresponde a la común y grandiosa tarea de conquistar el bienestar de todos.
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